Hermosa, hermoso, pues ellos también lloran, sécate esas lágrimas y mira hacia el frente, pues el dolor que te da por dejarle ir, no se equipara en absoluto al que hubieses sentido al llegar a vieja y darte cuenta que tu vida fue malgastada al lado de un patán que no supo aprovechar los mejores años de tu vida.
Basta de sufrimiento por alguien que no merece ni una lágrima tuya y que robó ese amor que tanto tenías para ofrecerlo al mejor postor.
Basta de estancarnos en el dolor por alguien que solo nos dio problemas y complicaciones en vez de alegrías y soluciones.
Acaso ¿Vale la pena seguir llorando por alguien que te hace más bien que mal estando lejos?
Cuando el amor se acaba, todo es fácil, pues es ese el sentimiento que suele atarnos ciegamente a las personas que nos lastiman. Pero recuerda, amar no es solo un sentimiento, sino también, una decisión, quizá, la más importante de todas.
Nosotros decidimos qué hacer con dicho amor, si entregarnos ciegamente a alguien que no lo valora, o guardarlo para nosotros, reconociendo lo mucho que valemos, y seguir adelante con nuestro corazón en la maleta, esperando alguna parada que quizá, se emocione solo al verte llegar y que también, tenga para ti, mucho amor que dar.
Por eso, si se fue, mejor para ti. Se cierra una puerta para abrir mil más, pues esa persona es solo una opción entre millones de posibilidades que estarán en plena disposición para compartir su vida contigo.
Estás mejor con él o ella, porque en su compañía, te sentiste desgraciado, sin vida y sin sentido. Te sientes mejor sin su compañía, porque mientras compartías minutos a su lado, pensabas si realmente valían la pena.
Cuando estás con alguien que te ama de verdad, no lo dudas, sabes que lo vale y tienes en enorme anhelo por disfrutar cada pequeño segundo a su lado.