Todas las personas pasan por diversos sucesos, cada uno tiene sus limitaciones, miedos, valores y puntos fuertes. Las personas enfrentan situaciones muy diferentes, por eso, juzgar sin siquiera tomarse el tiempo de ponerse en los zapatos de otros es un acto de estrechez de mente.
Uno mismo suele mostrar un lado, ya que debes agarrar confianza con las personas. Además no se anda contando los problemas que uno atraviesa a la ligera. Si te juzgan lo que puedes hacer es guardar silencio. Esperar que el tiempo nos dé la razón, y si la tenemos, así será.

Si ves a una persona que toma un mal camino, intenta comprender su historia antes de dirigir una palabra. Aveces lo que le digas puede influenciar mucho, así que es mejor tratar de comprender la situación.
Porque más que críticas debemos esparcir el amor, apoyo, comprensión con nuestras acciones y nuestro pensamiento. Una persona con una mente elevada no critica ni juzga, comprende y ora por una mayor redención.
Muchas personas somos esclavos de nuestros propios pensamientos y necesitamos ser liberados a través del apoyo incondicional.