Aunque te pinten un futuro con posibilidades de un felices para siempre.
Aunque te prometan bajarte la luna y las estrellas.
Aunque juren amarte sobre cualquier otra persona.
Aunque de su boca no salgan más que dedicatorias y frases de cariño.

A pesar de todo eso, no esperes nada de nadie. Porque digan lo que digan, lo que importa son las acciones. No esperar nada de nadie nos ahorra el dolor de la decepción y nos mantiene los pies sobre la tierra. Solo espera mucho de ti y esfuérzate por conseguir eso que tú misma te exiges.
Del resto, no te preocupes si las promesas llegan al cielo de lo hermosa que pueden sonar. No te creas nada de eso y procura enfocarte en los hechos, en las acciones cometida. Aférrate a eso y de ese modo verás que las desilusiones serán cosa del pasado.
No digo que te pongas el corazón de piedra o no creas en el amor, solo te aconsejo que dejes la ingenuidad de lado, porque cuando las personas quieren algo son capaces de mentirte y usar tus propias emociones para conseguirlo.
Demuéstrales a las personas que intentan llegar a ti, que sabes el valor que tienes y que por eso, tienen que esforzarse mucho para poder tocar tu corazón. Enséñales que no necesitan hacer mil promesas para enamorarte ni dedicarte cien canciones. Hazles comprender que la única cosa en la que crees, es el amor que se demuestra con acciones desinteresadas, esas que se ganan tu confianza y te aseguran de que no vas a sufrir algún tipo de decepción.