Existe la mala costumbre de ver un acto de amabilidad, como un coqueteo. Esto suele ser más frecuente en los hombres. Es como si las mujeres no tuviesen derecho a ser bondadosas y carismáticas, porque a la mínima sonrisa, ya el hombre está haciéndose un teatro mental donde ella quiere algo con él.

Eso se debe a varias cosas, la principal es que el hombre es analfabeta emocional. No, no es un insulto ni una burla, es un tema que está comprobado psicológicamente. El hombre no sabe interpretar emociones y presupone cosas con mucha más frecuencia que las mujeres. Así que, el hombre vive de las suposiciones mientras las mujeres se aferran a los hechos.
Es patético cuando un hombre va corriendo a decir a sus amiguitos, lo loca que tiene a cierta mujer, solo porque ella le saludó primero y le regaló una sonrisa. Hombres, dejen de ser tan ilusos y aférrense a esta idea: Una mujer es amable porque le nace tratar bien a las demás personas, no porque quiera coger contigo.
Son estos los tipos que suelen quedarse solos y con descaro, reclamar a las mujeres por “jugar con sus sentimientos”. Porque sí, tienen el descaro de sentirse ofendidos cuando una mujer le deja claro que no tienen ningún interés en él.
No se trata de ser feminista, sino de ser justo, porque, así como los hombres malinterpretan casi siempre la amabilidad de la mujer, las mujeres tienden a generalizar a los hombres con frases como “Todos son iguales”. No busco crear un conflicto, sino hacer un llamado a la igualdad y equidad de género.
Seamos más abierto a la posibilidad de que una mujer puede sonreír a un hombre sin necesidad de querer algo a cambio. Seamos más abierto a la posibilidad de que no todos los hombres son iguales. Seamos más abierto a ver las cosas como realmente son.