Todos llegamos al momento de nuestra vida en el que debemos romper los lazos con las personas que nos hicieron sentir vivas. Todos, tuvimos que decir un adiós eterno, y cambiar el amor de la vida, por otro amor… por otra vida.

Hoy sabemos que ese cielo al cual vimos con tanto anhelo, ya no regala estrellas que deslumbren el corazón.
Llega el momento de mirar al frente, sin olvidar esas noches estrelladas que iluminaron nuestro camino.
No lo dudo, le amaré por siempre, pero todo amor y todo ciclo, tiene fecha de vencimiento.
Cada momento a su lado es inigualable.
Desde un abrazo, hasta un amanecer fueron breves sueños que pude hacer realidad.
Todos esos besos fueron un manjar de los dioses que degusté con el alma y a los que hoy, simplemente, diré adiós.
En algún momento y lugar, quizá nos crucemos, hablaremos con la mirada, pensaremos en lo que pudo llegar a ser, pero aceptaremos que ya no hay espacio para los amores remendados.
Seguiremos nuestro camino y no sabremos, quizá, en unos años o hasta más nunca, sobre la vida de cada uno.
Ya no sabré sobre la textura de sus labios ni el sonido de sus “te amo”, y mucho menos, sobre lo que sentía escucharlos.
Nuestras manos ya no se entrelazarán, ni mis manos rodearán más su cintura.
poemas desamor
Nuestros corazones seguirán latiendo, pues nadie muere por viejos amores eternos que duraron solo un instante.
Cambiaremos el amor de nuestra vida por otro amor, y por otra vida.
Y conseguiremos, quizá, el amor que siempre buscamos y con el que podremos, de nuevo quizá, vivir felices por siempre.
Finalmente, nos daremos cuenta que durante todos estos ciclos que cerramos, solo estuvimos preparándonos para un amor final, al que quizá no amaremos más que el anterior, pero sí lo amaremos mejor.