Quisiera poder vivir tu recuerdo sin romper en llanto, sin que me duela más de la cuenta. Verte pasar a mi lado en cualquier momento sin que me de ansiedad o se me escape un suspiro.

Quiero poder recordarte con agrado, nombrarte en una que otra conversación denotando lo buena persona que eres y que mi voz no demuestre rencor o tristeza.
Y no quiero hacerlo por ti sino por mí, por el respeto y amor que me tengo. Necesito ser fuerte y aceptar que ya no estamos juntos y que es mejor así, que si cada quien continúa en su camino vamos a madurar de verdad.
Debo comprender que no eres vital en mi vida, que puedo ser feliz sola, sin ti o alguien más. Y si llegas a verlo no importa, pues no estoy para demostrarte nada ni a quienes me rodean. Ya los cambios se verán solos.
He de recordar que estamos como estamos porque los besos dejaron de ser cálidos, los abrazos desaparecieron y los “te amo” eran mentira. Mirarlo como algo que no se repetirá me da tranquilidad de que no pasaré de nuevo por un engaño.
Voy a recordarte con lo mejor de ti, no con tus errores. Sin esperar que cambies ni que volvamos a estar juntos. Sin cuentas pendientes. Sin que me duelas hasta en lo más hondo de mi alma.
