Si tienes algún dolor en tu cuerpo, puede ser un llamado de atención que nos envía nuestra alma, son alertas o maneras de decirnos que algo no estamos haciendo bien en nuestro bienestar. Puede que estemos descuidándonos, también puede ser que no sabemos expresar lo que sentimos o que nos estamos aferrando a algo que emocionalmente duele.
Solemos acudir a un especialista para que aborde nuestro malestar y logramos silenciarlo, pero no erradicamos el problema, si no logramos liberarnos de la carga emocional estos inconvenientes seguirán diciendo presente.
Pero al mirar dentro de uno, notemos que decidimos sanar y no curar, ya que la curación podemos entenderla como la ruta a un estado de normalidad físico mientras que la sanación es el proceso de transformación interior que nos permite alejar los llamados de atención que manifiesta nuestro cuerpo.
De que te sirve tomar un analgésico de entrada, si no trabajas en resolver el problema, esto no quiere decir que no debamos acudir al médico para tratar cualquier dolencia solo queremos hacerte ver que la raíz de tu malestar no está en el cuerpo, el solo está manifestándose para que decidamos sanar, cambiar, vivir diferente.
Lo mejor que puedas hacer es recorrer este camino ligero de equipaje, debemos dejar atrás el odio, los rencores, los miedos, las culpas, en fin, las cosas que nos hacen mucho peso. Es por esto que te recomendamos ante cualquier dolencia soltar y debes empezar por todos los pensamientos que te generan incomodidad física.
Aceptar, perdonar y dejar ir… No es sencillo, pero si lo adoptamos como filosofía de vida, será más fácil mantener nuestra salud y bienestar integro.