Todos merecemos a alguien que, al vernos, sienta que no hay nada más importante que nuestra felicidad.
Merecemos alguien que no nos tome como una opción de tantas, sino como una posibilidad única.
Merecemos que nos traten a la altura de lo mucho que valemos.
Merecemos a alguien que nos ame de manera incondicional y sin excusas.

Todos merecen a alguien que les digan “Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida”.
Merecemos creerlo.
Merecemos sentir que es verdad y sobre todo…
Merecemos que sus besos no dejen espacio para la duda y aclaren todas aquellas cosas que aún no se han dicho.
Merecemos a alguien que nos mire con los ojos de un enamorado.
Merecemos ser el recuerdo más bonito en la memoria y el corazón de otra persona.
Merecemos ser la causa de desvelos y el motivo de despertarse alegremente.
Merecemos el cariño del cual se nos privó hace tanto tiempo.

Merecemos alguien que no necesite segundas oportunidades para demostrar que sabe lo que valemos.
Y merecemos que esa persona actúe en pro de su propia felicidad y la nuestra.
Merecemos ser amadas como nadie.
Merecemos ser dignas de un amor verdadero.
Merecemos recibir todo eso, porque de esa forma, estaríamos dispuestas a darlo de igual forma.