Algunas veces nos  parece  más fácil  reconocer la necesidad de otro de nuestro perdón, que de nuestra propia necesidad. No nos acostumbrados a gestionar la culpa, sino a llevarla, a castigarnos, a atacarnos, sin darnos la oportunidad  de dejar  esa carga que llevamos  a cuestas y fácilmente  liberarnos…

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Comprendemos  que si hoy miramos  las cosas de un modo distintos  a como las observamos  en su momento, esto representa una toma de consciencia, siglo significa  que hemos obtenido   el conocimiento necesario para examinar  y comportarse  de manera  diferente ante una determinada situación y esto no es otra cosa, más que evolución.

Si existe  algo que podamos realizar  en este momento que ayude a  cambiar  de rumbo, hacia un sendero  con muchos  beneficios, pues hagámoslo. Pero si no podemos hacer nada, de nada nos sirve azotarnos, sin otórganos  la oportunidad  de perdonarnos.

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Todos en esta vida cometemos algunas  equivocaciones  y de eso  aprendemos, eliminar  aquellas equivocaciones sería eliminar  el conocimiento que ellos dejaron en nosotros, puede que  si fuese una alternativa, mencionaríamos  que no estamos tan interesados en ese conocimiento, que preferimos anular algún tipo falla, pero dejaríamos de un  lado el hecho de que la vida es muy sabia y siempre nos presenta  las lecciones que debemos aprender para seguir.

Así que paremos de pensar  que tenemos el dominio sobre nuestro pasado y agradezcamos cada  una de las experiencias, ya que  cada una de ellas nos vuelve  en lo que hoy en día somos. Es momento de perdonarnos a nosotros mismos por cada ocasión  que sentimos que no estuvimos ahí  para cuidarnos, protegernos, defender un sueño, para silenciar  a alguien, para amarnos más que a los demás.

Es momento de perdonarnos por tantas cosas,  por llevar una grandísima  carga encima que no nos deja  continuar  ligeramente, que cada vez que tratamos de  hacer algo positivo, nos dice que no hay lugar, ya que  nuestras equivocaciones y sus consecuencias están por todas partes.

Hoy debemos decir: Me acepto  y me perdono por cualquier clase de acto, pensamiento, relación, que no me haya generado  un bien o haya perjudicado de forma  directa o indirecta a otras personas, reconozco por completo mi humanidad, soy muy  consciente de mi proceso de desarrollo  y dejo salir de mí todo lo que con su recuerdo me genera mal y donde hasta hoy ha dolido pongo amor en sustitución.

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