Tenía una colección de razones para marcharme, cuidadosamente te habías encargado de recolectar todo lo necesario para que el permanezca a tu lado se volviera en la idea más descabellada de todas. Y aun así, hasta el último momento esperé que actuaras para que no me fuera.
El no hacer nada también nos habla. No hiciste absolutamente para convencerme de que tenías algo más que darme, de que sufrías perderme, de que tus sentimientos aún se encontraban allí…Y yo, sabiendo de que esto facilitaba las cosas y me evitaba colocarme en una posición en la cual tuviese que elegir entre varias alternativas… Aun sabiendo que era lo mejor que me podía pasar, me partía en más pedazos mientras me distanciaba ante tu indiferencia.
No debería sorprenderme, pero no puedo evitar sentir pena, esencialmente por mí, por haber visto en ti, algo que fácilmente no existía… Aposté siempre a ganador por algo que desde el inicio no fue más que una simple estafa emocional. Di de más y eso de alguna forma me hizo esperar algo de reciprocidad.
Es en ese punto en el cual te quedas esperando por algunas cosa que jamás llega o obtienes algo muy distinto a lo que te hubiese encantado, en el cual entra la decepción, que te invita a no esperar nada de otra persona, que te hace abrir un poco más lo ojos y quizás cerrar algo el corazón.
Lo cierto es que a pesar de todo, con todo lo que he vivido junto a ti, con la gran cantidad de decepciones que me llevé en mi equipaje y aunque me sienta muy mal por reconocerlo, yo no quería marcharme, no podía quedarme, pero no quería marcharme. Prevaleció mi dignidad, ella me hecho ese empujo a la puerta, me brindo muchas fuerzas para recoger todas mis cosas y llevármela, casi me tuvo que obligar a no mirar atrás, a no pedirte explicaciones de por qué me dejabas marcharme e investigar en lo poco que te importaba… Y sentí hasta enojo con ella por forzarme a algo que no deseaba.
Con la tranquila un poco recuperada, debo darle las gracias, poco a poco me voy recuperando, pero aun en el interior de mí, espera por ti… Quizás no se trate algo de amor, sino solamente mi ego resentido, esperando que me digas que soy importante para tu vida, para bajo un desplante tomar venganza… Quisiera pensar que es solo eso y no un amor por mí que se quedó muy diminuto, ante lo que siento por ti.