Cuando esperamos a alguien, quedamos en un estado en el cual no nos permite movernos, debido
a que sentimos que, si nos movemos, ya no podemos ser encontrados, nos quedamos justo en el
lugar que nos dejaron y sencillamente suspendemos nuestra vida y nos estancamos, diciendo
sembrarnos en un lugar a esperar, sabiendo en el fondo que la persona a la que esperamos, no va
a llegar.

Después de una separación, cuando todavía hay sentimientos de amor en la expareja, es bastante
normal tomar cierto grado de esperanzas de que todo vuelva a ser como antes y podamos
retomar esa relación que ya no está. Sin embargo, la esperanza debe ser lógicamente alimentada y
recíproca, debido a que si por parte de la otra persona no existe ni el mínimo interés de retomar
de nuevo la relación y decide rehacer su vida aclarando que en sus planes no se encuentra volver,
es completamente ilógico y absurdo que se mantenga viva la esperanza de que, en algún
momento, vuelvan.
Tomando en cuenta de que esa esperanza resulte inevitable de albergar, lo más recomendable
para la salud mental será dejar en segundo plano esa situación y soltarla, seguir con nuestro día a
día, siempre pasando nuestro duelo correspondiente durante el tiempo que necesitemos para
ello, procurando vivirlo en un periodo de tiempo que no se haga tan largo poder salir adelante.
La vida no da un giro de 360 grados solamente porque nuestros planes cambien de manera
forzada, si nos damos la oportunidad de seguir viviendo es cuando nos sorprenderemos lo que la
vida tiene preparado para nosotros y no es necesario salir a buscarlo, sino tener la mejor
disposición de recibirlo cuando llegue.

Por otro lado, si tenemos en nuestro corazón una utopía pues eso hará que no nos permitamos
ocupar ningún espacio ni tampoco ver lo que tenemos justo en frente o alguna oportunidad que
nos llegue, simplemente por el hecho de estar esperando algo que no va a llegar. Por ver más allá,
te olvidas de lo que tienes en frente de tus narices.
Sólo debes decidir confiar en lo que la vida te va a traer, no puedes quedarte esperando por
alguien que no te corresponde debido a que tienes tu propia vida y no debes hacer de ella un
desperdicio por otra persona. No sabemos con exactitud las vueltas que puede dar la vida, así que
no te paralices esperando que un milagro ocurra. Lo único que debes hacer y lo mejor para ti es
prestarle atención a tu vida, no te la pierdas por esperar a nadie.