Puede que hayas tardado en darte cuenta de que la opinión de los demás te pueden importar un comino. Lo que realmente importa es que tú sepas quien eres y quién te crees. Cuando te preguntes quien te crees, piensa lo siguiente: Piensa que por el simple hecho de estar viva y de existir, ya eres alguien. Si te pregunta quien te crees, di que te crees la persona más importante de tu propia vida y que no necesitas hacer absolutamente nada para demostrar a los demás quién eres.
Tú no vives de apariencias, porque eres lo suficientemente madura como para intentar impresionar a otros. Eres lo suficientemente inteligente como para saber que tu felicidad no depende de lo que las demás opinen, y eres lo suficientemente fuerte como para que te afecten las críticas de las personas que no han aportado nada bueno a tu vida ni a la de ellos mismos.
No necesitas impresionar al mundo cuando tú sabes que a la única persona a la que necesitas impresionar es a ti misma. Solo las mujeres fuertes sobreponen su propia dignidad sobre la opinión del resto. Es justo eso lo que te impulsa a ser la mejor versión de ti misma, pues solo quien posee dignidad sabe que impresionarse a sí mismo es la mejor forma de brillar entre tanta gente llena de oscuridad.