Todos hemos pasado por la experiencia de tener una pareja, y sin importar cuántas hayamos tenido o cuánto hayan durado nuestras relaciones sabemos muy bien que los detalles, por más pequeños que se vean, son lo que hace grande una relación y la mantienen fortalecida ante los embates propios de la vida.
Es importante resaltar que en primer lugar una pareja feliz es aquella en que sus miembros se encuentran en condición de igualdad. Con base en esto, las opiniones de ambos son igual de importantes, así como las vivencias y las decisiones que se tomen.
#1 Se comunican efectivamente: es lo primordial para construir y mantener la unión. Las cosas se dicen de manera asertiva, los problemas se tratan al momento y cada quien sabe cuándo ceder si no tiene la razón o quiere evitar que el problema adquiera una mayor dimensión. Nadie se aprovecha del momento conflictivo para sacar viejos trapos al sol y se entiende que siempre existirán impases entre ellos simplemente porque cada quien es único e irrepetible.

#2 Se observan entre sí con pleno interés: ambos conocen al otro casi como las palmas de sus manos, pues cada quien tiene la plena libertad de ser natural, espontáneo, genuino. Nadie siente presión de tener una máscara y uno gusta de ser observado por el otro.

#3 Se reconocen constantemente: se halagan entre sí ante los logros y se animan ante los fracasos. Entienden que es bueno tanto dar como recibir, y nadie tiene problema en soltar un halago ni de recibirlo apropiadamente. Pasean con regularidad, se abrazan, se besan y se dan detalles aún fuera de fechas especiales.

#4 Se escuchan activamente: el interés por escuchar al otro es permanente. Mirarle a los ojos mientras habla, dejar el móvil a un lado, hacer gestos correspondientes al relato y respetar las emociones del otro son actos cotidianos entre ellos. Ambos sienten plena libertad y confianza de compartir sus cosas, pues se sienten escuchados y valorados tal como lo necesitan.

¿Y tú? ¿También haces todas estas cosas con tu pareja?