Nunca pensé que un amor como el que teníamos se pudiera terminar, dicen que el amor más bello y más profundo sólo lo puede destruir la persona que lo creo. Y eso fue lo que hice, no supe cómo aprovechar lo que tenía frente a mí. Me siento muy arrepentido de que no te encuentres junto a mí. De que yo ya no sea el que te acaricia, el que te abraza desprevenidamente, el que te besa sin pensar, ya no eres la persona a quien le dedico mis canciones. No voy a negarte que me dolió profundamente al darme cuenta que no seré más quien pueda hacerte feliz.
Me arrepiento de no haber aprovechado la oportunidad de decirte cuanto te admiraba y te necesitaba, cuánto anhelaba estar por ti y para ti. Pero eso ya no importa, porque ahora es imposible, porque ahora escuchas otra voz, ahora anhelas otros abrazos, otros besos, sueñas con alguien más.
Realmente voy a extrañar las tardes que pasaba junto a ti, intercambiando formas de ver la vida. dándole un sentido más a nuestras alegrías, compartiendo momentos inolvidables. Siempre recordaré la forma en que me hacías sentir especial; que podías lograrlo sólo con una mirada o con agarrarme de la mano para ir caminando por el mundo.
Sí que voy a extrañar tus abrazos, tus besos y caricias, tu compañía en esos momentos donde me sentía mal y en donde no podía dejar de sonreír. Siempre estuviste cuando me sentía sola, pero eso se terminó. Ya no existe más este amor.

No es nada fácil poder decirte adiós, dejarte ir. Haría todo lo posible para poder correr detrás de ti y no dejarte ir, de enviarte un mensaje escribiendo lo que siento por ti. Sin embargo, cuando te veo con ella, entiendo que yo no soy tu felicidad, que nuestro amor ya no existe. Que es momento de despedirse y no dar vuelta atrás.
Es momento de dejar ese amor atrás, que ahora necesito enfocarme en mí, de tener una nueva ilusión, de buscar un nuevo rumbo. De concentrarme en mí y aprender más del amor para no volver a echarlo a perder.
Llegó el momento de entender que lo nuestro no puedo ser; tal vez porque nos faltó ganas o no supimos cómo solucionar el problema que teníamos. Te deje libre para que seas feliz y ahora elijo dedicarme a mí misma. Quiero ahora valorarme, convertirme en alguien indestructible, con gran fortaleza. Aprender a consolarme, valorarme y a felicitarme.
Puede que en el futuro nos volvamos a encontrar, y podamos mirarnos sin odio, ni resentimiento, y compartir nuestros buenos recuerdos por medio de una linda conversación. Pero es bueno vivir en el presente y el momento a comenzando de nuevo.