Desde hace varios tiempos  los métodos de crianza han cambiado en muchos hogares de todo el planeta, pero no todo fue para mejor, la agresión física para los  hijos fue  cambiada  por gritos y los padres de manera inconsciente  fomentaron problemas en la autoestima de sus hijos. Psicólogo revelan  lo que este acto significa.

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Por medio de los gritos en los hogares los niños tienden a desarrollar disminución en su  autoestima y un gran aumento en la depresión. En el 2014 una investigación  publicada en The Journal of Child Development verifico que gritar le genera a los niños secuelas similares al castigo físico: grandes  niveles de ansiedad, estrés, depresión y un incremento de problemas de conducta.

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“Estudio habla sobre el verdadero significado de gritarles a tus hijos”

Según un psicólogo gritarle a tus hijos no hace ver como una persona con autoridad, sino mas bien como  fuera de control. Te  hace lucir débil. Incluso más que pegar, gritar es la reacción de alguien  que ya no sabe que hacer. Gritar con la finalidad de reformar una conducta no es eficaz y lo único que logra es hacer que  los niños también sigan ese ejemplo.

“Se grita cuando se canaliza de manera indebida las emociones. Todos los padres acabamos por gritar a nuestros hijos tarde o temprano y quien diga lo contrario, miente. Pero que sea casi inevitable, no significa que esté justificado. Por ello, cuando ocurre conviene pedir disculpas, explicar con calma las razones por las que hemos perdido los nervios y reconocer que no hemos sabido gestionar la situación, para así evitar que ocurra en más ocasiones”, menciona Iván Carabaño Aguado, médico adjunto del servicio de pediatría en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

 

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“Estas son las consecuencias que contrae tu hijo cuando le gritas”

  1. Los gritos generan en el niño estrés y alarma que suele desencadenar el llanto. Bueno que siempre le hables con un tono de voz adecuado y que vayan acompañado de algunos gestos verbales.

 

  1. Los gritos bloquean la capacidad del niño para discernir sobre la situación. Se sentirá desbordado y sus padres no resultarán un modelo para gestionar y expresar sus emociones de manera adecuada y ajustada en cuanto a forma e intensidad (tono y volumen correcto  de voz).

 

  1. Los niños aprenden por imitación. Así que, si no deseas recibir lo mismo, es preferible controlar el volumen de voz.

 

  1. El niño puede generar un concepto negativo de sí mismo y tener baja autoestima. La autoestima del niño se procesa  sobre todo en el seno de la relación con sus padres.

 

  1. Se desarrolla sentimientos de angustia y ansiedad. Si tu hijo es muy sensible y tiende a no comentar sus sentimientos y defenderse por temor cuando sus padres le gritan, es posible que cuando se encuentre en situaciones similares con alguien, sienta ansiedad y se bloquee.

 

  1. Sentirá enfado y frustrado. Se puede enfadar con más sencillez, ya que puede sacar la conclusión de que los gritos son un método habitual de sus padres que  resultan eficaces para conseguir objetivos.

 

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  1. Los gritos generan sentimientos de indefensión. Si elevas la voz ante las desavenencias es lo común, tu hijo puede sacar  una conclusión de que sus sentimientos o necesidades son desatendidos y tenderá a no manifestarlo en el futuro.