Lo más saludable para nuestra salud mental, psicológica y hasta física, es que todas las relaciones marchen de la mejor manera posible, dentro de armonía, paz y tranquilidad, eso sería lo ideal. Sin embargo, la realidad es que estamos propensos frecuentemente a entrar en una inestabilidad emocional a consecuencia de situaciones complicadas dentro de las relaciones.
Pues, como ya sabemos, la vida no es fácil y mágica como la veíamos de niños. Esa perspectiva cambia a medida que vamos creciendo y comprendiendo la verdadera realidad que nos envuelve.
En consecuencia, todas esas relaciones que tuvimos, que de alguna u otra manera nos afectaron, y que ahora hagamos lo posible por ignorarlas y vernos lo menos afectados, lo realmente importante de ello es que tienen mucho que mostrarnos. Todas las relaciones son espejos, sirven para reconocer en nosotros rasgos que solo podemos apreciar a través del reflejo.
Por lo que, si el huir puede ser una reacción válida y natural al estar frente a relaciones desgastantes, resultará altamente enriquecedor determinar quienes estamos siendo o en qué nos estamos enfocando para atraer a nuestras vidas este tipo de relaciones.
Normalmente cuando logramos huir, la vida se encarga de ponernos nuevamente ante escenarios muy parecidos. Si logramos determinar por qué estamos atrayendo cierto tipo de relaciones en nuestras vidas, podremos generar los cambios que necesitemos en nosotros, con el fin de generar nuevas y diferentes realidades.
Cuando nos hacemos responsables de nuestros actos, lo que hemos creado con ellos y lo que atraemos a nuestras vidas, nos tratamos con un poco más de condescendencia e inclusive vemos a la otra persona que está a nuestro lado como un recurso valioso para nuestra experiencia y nuestro crecimiento.
Dejamos de ser tan duros y críticos con nosotros y con el otro y asumimos que nuestras almas están tratando de llevar a cabo ese plan maestro que sin duda está asociado a sacar el mayor provecho de esta experiencia.
Hasta cierto punto, no siempre hay que huir de relaciones que a simple vista pueden parecer tormentosas, a menos que se quiera repetir en otros rostros. Simplemente hay que saber aprovechar las situaciones y mirarnos a través del reflejo del otro, eso que muchas veces nos molesta recibir de alguien, coincide con lo que nos damos a nosotros mismos.