Día tras día escuchando las mismas promesas que hasta ahora no se cumplieron. Tus promesas siempre me llenaban de ilusiones y nunca pensaste que al no cumplirlas dejabas cicatriz en mi corazón, nunca te importó, lo que sentía dentro de mí, sino solo te importaba alimentar mi amor por ti para nunca dejarte ir.
Sin darme cuenta, vi que lo conseguiste porque llegó un momento en el que no podía ni siquiera ver el daño que me estaba haciendo yo misma al permanecer a tu lado, el amor que sentía por ti había crecido tanto que ya era dejarte ir.
Tu amor parecía tan real, que seguía creyendo en cada una de tus promesas con la esperanza de que algún día cumplirías todos los sueños que fuiste alimentando en mí, que algún día serías capaz de pensar en mí. Pero no fue así, jamás tuviste intención de ver lo que yo necesitaba y no te compadeciste del dolor que me estabas haciendo pasar por tus falsas palabras.
Solo con el tiempo las heridas pudieron ir sanando. Poco a poco comencé a alejarme y comprender que tú no eras para mí, que lo único que hacía a tu lado era lastimarme aún más. Comprendí que a tu lado me encontraba estancada en una historia que jamás terminaría con un final feliz a pesar de que yo intentará buscarlo hasta por debajo de las piedras. Supe que no tenía vida a tu lado y que si seguía así seguirías consumiendo mi tiempo, mis sueños y mi futuro.
Al final me di cuenta que si tenía fuerzas para amarte también las conseguiría para tomar el valor de seguir adelante sin ti, sin tu ayuda. Sabía que sin ti vendrías más cosas buenas; porque sabía que alejándote de mí me estaría quitando un peso de encima, ese peso por el cual no podía seguir avanzando y me encontraba estancada en el mismo lugar. Así que ahora que estoy sin ti me encuentro bien a pesar de todas las lágrimas que derramé en mi habitación. Al fin con el tiempo las promesas se volvieron olvido.
Fuente: Ser Mejor Persona