Laura E. Berk, es una reconocida doctora en el área de investigación del desarrollo psicológico infantil. Ella plantea que hablar con uno mismo de pequeño, es una necesidad que no desaparece en la adultez. De hecho, hablar con uno mismo es un método de buscar soluciones a posibles problemas complicados y de impulsarnos a hacer las cosas con una mayor determinación.
No existe locura en hablar con uno mismo. La doctora Laura indica que esta actividad puede ser beneficiosa para la ordenación de ideas y la manera en que afrontamos ciertos dilemas. De hecho, las personas que hablan consigo mismo, se considera que tienen un mayor coeficiente intelectual.
Esto se debe a que el planteamiento de dudas en voz alta sobre conflictos, es una forma de exteriorizar la necesidad de la búsqueda de una respuesta a nuestros dilemas de una forma más profunda.
Hablar con uno mismo, ayuda mucho a aclarar los pensamientos y reafirma la seguridad en la toma de decisiones, haciendo de esto un acto inteligente que se asemeja mucho a la meditación, solo que de una manera más “libre” y expresiva por decirlo de algún modo.
Sin embargo, no todos los que hablan consigo mismo tienen una salud mental óptima. Muchas personas optan por criticarse y menospreciarse en voz alta. También, cuando existe un sentimiento de culpa muy grande, es común ver persona reprochándose eso constantemente en voz alta. Esto puede verse mucho en las personas con algún tipo de trastorno emocional, como la depresión, estado en el cual la persona se aísla y solo queda consigo misma para hablar de lo que realmente le perturba.