Desde pequeños, nos inculcan ser una persona bien portada, y eso implica no decir groserías o algún tipo de improperios, en la mayoría de los casos, esto se pierde, ya que es muy difícil que una persona al llegar a su adultez, o incluso mucho antes no diga alguna grosería o mala palabra.

Sin embargo, esto no debe afectar demasiado, ya que según se dice que quienes dicen muchas groserías también son más inteligentes y honestos, pues todo apunta a que hay varios estudios que comprueban que decir grosería no sería una práctica del todo mala.

Un estudio realizado por los psicólogos Timothy Jay y Kristi Janschewitz reveló que quienes suelen decir muchas groserías son los mejores amigos que una persona puede tener.

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El estudio “La pragmática de las groserías” fue realizado por ambos profesionales en el Marist College, donde se reveló que una de las causas de que las personas groseras son mejores amigos es porque tienden a ser más honestas.

Además, como suelen decir muchas groserías tienden a tener un mayor nivel de comodidad a la hora de expresar sus sentimientos -y, por ende, no tienen problemas en decir lo que piensan-.

Esto para otros es bien visto por ser cualidades de una persona honesta y genuina, algo que la mayoría de las personas busca en un amigo, pues por lo general, las personas que se comunican siempre con alguna grosería, no piensan mucho en lo que van a decir, dicen las cosas con honestidad, y esto lo principal que se busca en una amistad.

Igualmente, aparte de revelar que quienes dicen groserías son mejores amigos, el estudio también reveló que estas personas suelen ser más inteligentes que el resto de las personas.

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“Las personas que usan palabras tabúes entienden su contenido expresivo general, así como las distinciones matizadas que deben dibujarse para usar los insultos de manera apropiada. La capacidad de hacer una distinción matizada indica la presencia de más conocimiento en lugar de menos conocimiento lingüístico”.

-Timothy Jay y Kristi Janschewitz.

Y es que los insultos más sutiles no son captados por todas las personas, siendo aquellos con un mayor nivel de inteligencia las que sueñen decirlos más cotidianamente.