Siendo partidario de la verdad, confío plenamente en que esta es frágil y dura, justa y necesaria. En ella se crean las bases de la confianza y si esta no se tiene, no hay amor que se soporte. Recordemos que el amor en sí mismo, se sostiene por la tolerancia, el cariño y la confianza, siendo la última una de las más importantes.
No importa que tan pequeña sea una mentira, si empezaste la relación en base a una de ellas, tenlo por seguro que tu amor no durará toda la vida. Las mentiras son un germen que pueden expandirse dentro de la columna de la mentira, como ternitas que destruyen el madero más sólido, estas acaban con la estructura en la que se ha erguido la confianza.
De a poco, la pequeña mentira deberá ser tapiada, y es acá cuando deberemos decidir si usar una verdad para arrancarle de raíz o usar otra mentira para evitar ser descubierta. El problema es que, si usamos una mentira para cubrir otra, esta hará metástasis y terminará desmoronando a la confianza de a poco. Ahora bien, si decidimos usar una verdad, aún hay probabilidades de salvar esa confianza, pues, del arrepentimiento verdadero podemos rescatar muchas cosas, incluyendo nuestra propia alma.
No construyas nada a base de una mentira, es mejor ser rechazado por la verdad, que ser idolatrado por una mentira, pues lo que nace de la verdad nunca cae y lo que nace de la mentira aplasta a quien lo usó con el paso del tiempo.
No aplastes tus posibilidades de ser amado por cobardía y estupidez, y busca a alguien que te ame con tus verdades.