El afecto es un dilema. Si bien Enriquece el espíritu, una vez dentro, tienen fecha de caducidad. El amor que se recibe, se deteriora con el tiempo y, por ende, debe renovarse con otras muestras de afectos.
El espíritu, al ser un parte inmaterial del ser humano, no se llena nunca por completo. Puedes estar en una etapa de plenitud donde los recursos afectivos entran por boca y acción de otros, y uno puede sentirse feliz por ello. Sin embargo, estos afectos siempre han de existir, y no ser solo parte del método de enamoramiento, por lo que el cariño se debe demostrar cada vez que se pueda para mantener así, el espíritu lleno.
Míralo como un tema de reciprocidad. Dar y recibir cariño, es la manera en que la afectividad entre dos personas se mantiene de pie. Si falta cariño de uno de los dos lados, el que no lo recibe, se verá afectado y su afectividad interna se reducirá, haciendo que deje de querer a su pareja.
El cariño tiene fecha de caducidad, siempre que no se reciba. Recibir cariño de la persona amada, es la mejor garantía del cariño que tienes para darle, perdurará más allá del tiempo, pues, la indiferencia, es la peor de las enfermedades o armas, contra el amor.