Los japoneses tienen la creencia de que su éxito no recae en la inteligencia, sino en la disciplina. Las madres que son estrictas con sus hijas, pueden darle mayores posibilidades al niño para que sea exitoso.  Pero, hay que tener mucho cuidado con la manera en que se maneja esta disciplina.

Toda buena madre desea que su hija sea exitosa y que siempre sea reconocida por sus buenas acciones. No debemos mal interpretar el concepto de disciplina, y mucho menos, cómo se aplica. La disciplina no es forzar a tus hijas a que hagan algo que ellos no quieren hacer, sino más bien, a apoyarla para que sea constante y responsable con las cosas que hace y que le gusten, siempre y cuando, sean buenas para ella.

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Recordemos que el éxito es un estado del hombre que puede ser emocional y material. Cualquiera de las dos es bueno, y hay que buscar un equilibrio entre ambas para vivir dignamente. Por otra parte, el tema de las hijas exitosas como efecto de las madres que le disciplinan, no es una idea aleatoria, de hecho, la Universidad de Essex en Inglaterra, realizó un estudio con más de 500 pre-adolescentes sobre el tema.

Durante 6 años, evaluaron la relación madre e hijas y su impacto en el éxito emocional y económico de la niña, que ya, al finalizar el estudio, eran adultas. El estudio demostró que más de la mitad de las niñas que tuvieron una madre que les disciplinaba, tuvo un éxito mayor y más sólido que las que tenían una madre más despreocupada.

No se trata de que seas cruel con tu hija, sino de que puedas reconocerles sus éxitos y alentarle a no dejar de lado lo que ya empezó. La constancia en los niños es algo difícil de adquirir, y es esta la base principal para alcanzar las metas. Una madre que disciplina bien a su hija, sabrá qué palabras usar para que no abandone lo que ya empezó, para que sea constante y responsable con lo que hace y que reconozca sus errores y que, por cada uno de ellos, siempre habrá una repercusión.

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Fuente: Eres mamá.