Ser la tercera… O el tercer, siempre será visto como acto falto de dignidad y amor propio. Las consecuencias de ser la otra deberían ser obvias, pero a veces, hace falta refrescar la memoria de ciertas personas con tentativas de meterse en relaciones ajenas. ¿Conoces a alguien así?

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Si te ha pasado por la mente tan siquiera involucrarte en una relación ajena, te pido por favor que lo reconsideres.

Lo que se pone en juego, no es solo tu dignidad. Pones en riesgo una unión, quizá una familia y muy posiblemente la estabilidad emocional de unos hijos que no quieren ver a sus padres separarse.

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Esa es la primera de las consecuencias de ser la otra. Y si no te parecen suficiente, te pido que lo reconsideres, porque cuando decides destruir una familia, te destruyes a ti misma.

Consecuencias de ser la otra

Según los psicólogos expertos en el tema de pareja, los infieles suelen seguir patrones de conducta.

Es decir, todos tienen algo en común. La manipulación, suele ser el más habilidoso de sus trucos para conseguir otra mujer.

Por ello, la primera de las consecuencias de ser la otra, es ser manipulada.

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La mente de un amante, difícilmente acepta que está bajo una influencia ajena.

“Ojalá te hubiera conocido antes”. Es una típica frase de un infiel que quiere conquistar a un potencial amante. Le hace sentir como si fuese su primera opción, aunque no lo sea.

Esa sensación que te da el saber que puedes ser el “Jamás me habían hecho sentir así” de alguien, es lo que, por lo general, impulsa a la gente a ser infiel.

Pero, vayamos al grano. Qué consecuencias atrae esto.

Lo primero es que te sentirás apartada. Tu relación siempre será un secreto y compartir en público estará lleno de temor y estrés para el que está en la relación.

Tu vida se debe ajustar al infiel, no al revés. Un infiel nunca modificará su cotidianidad por la otra porque no vale lo suficiente como para poner en riesgo su imperfecta relación.

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Si intentas que sea así, prepárate para perder o, prepárate para la obsesión. En promedio, la mayoría de los hombres que logran modificar su rutina por otra mujer, están solo obsesionados.

Una de las peores consecuencias de ser la otra es que, al final, todo esto, será una pérdida de tiempo.