Cuando se comienza una relación, es normal que se ponga todo de nuestra parte para que esta funcione y pueda convertirse en una relación estable y dentro de lo posible “feliz”. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, se fracasa en el intento y se vuelve a la soltería. Es justo allí cuando comienzan las interrogantes de por qué sucedió, o si hay algún problema.

De acuerdo con Mario Guerra, experto en relaciones de pareja, ésta es una de las preguntas que llama “de consultorio” y que gran cantidad de personas llevan a una sesión de terapia.
El terapeuta explica que el problema es que quien se plantea esta pregunta busca la respuesta en el ser con un “qué tengo yo de malo”, cuando generalmente la falla está en el hacer “qué estoy haciendo mal” o en el elegir “con qué personas me estoy relacionando”.
“Por fortuna, de estos dos últimos aspectos hay mucho que podemos aprender y mejorar”. Entre ellos esta:
- Identificar los miedos: Uno de ellos pueden ser los celos, es decir, el temor a que la pareja se vaya con alguien más.
- No sabotear la relación: Tener miedo a lograr una relación estable. “Sé que suena extraño, pero muchas personas sabotean sus relaciones por temor a no dar el ancho, a ser descubiertos como un “fraude” o a no ser suficientes para hacer feliz a otra persona.

- Evitar la distancia emocional: A veces los miedos se disfrazan de frialdad, por lo que no se puedes entregar al 100% a la relación. Sienten que saldrán lastimados si muestran sus verdaderos sentimientos.
- Controlar la ansiedad: El miedo al abandono nos mantiene inquietos en todo momento, por lo que evitamos molestar a la pareja y complacerla todo el tiempo. Si se hace esto solamente nos anulamos a nosotros mismos y se pierde valor como pareja, lo que genera el abandono.
- Evitar la persecución: “Cuando una persona tiene una gran necesidad de presencia física para sentirse amada, o aquella que espera una constante conexión emocional de su pareja para estar tranquila, reaccionará al primer indicio de distancia como si fueran señales de un apocalipsis romántico”.
“Equivocadamente entonces, empieza el acoso a la pareja, demandándole más tiempo y atenciones, sin darse cuenta que esto, lejos de acercar, acaba por alejar definitivamente a una pareja que termina por sentirse asfixiada”.
“Tanto el miedo como la necesidad no son muy buenos consejeros para el amor y nos llevan por caminos que no queremos caminar o a convertirnos en personas que no queremos ser. Esto condiciona la calidad y duración de nuestras relaciones”. Concluye el experto en relaciones de pareja Mario Guerra.