La ciencia psicológica siempre ha intentado comprender y entender el misterio de la atracción humana. Si nos limitamos a explicar la pasión y la atracción por los ya clásicos mecanismos de las hormonas, neurotransmisores y demás universo químico, asumiríamos una perspectiva algo reduccionista.
Helen Fisher, la célebre antropóloga, bióloga y experta en relaciones afectivas, nos señala en su libro Por qué amamos, naturaleza y química del amor que enamorarnos nunca es una elección personal. Hay determinados hombres y mujeres que nos impresionan casi sin saber por qué y así, casi sin darnos cuenta, se pone en marcha poco a poco la maquinaria de la atracción.

Estas leyes de la atracción en la pareja nos recuerdan que más allá de la coincidencia está la conexión. Las leyes de atracción en las relaciones de pareja nos dicen que el modo en que hallamos a esa persona especial no responde siempre a la simple casualidad.
Por tanta, resulta un poco difícil para el campo de la ciencia y la psicología dar una explicación única sobre cómo se orquesta el amor. Por ello, es común que se recurra a una serie de leyes que, desde cada una de sus perspectivas, nos aportan un discurso, un origen y una definición sobre el misterio de la atracción humana.

Analicemos esos datos en detalle en las cuatro (4) leyes de la atracción en las relaciones de pareja:
- La ley de la personalidad: Hay formas de ser, expresar y comportarse que atraen y esto es un principio innegable. Como bien suele decirse, más allá del físico está la personalidad, y a menudo, hay perfiles que cautivan por múltiples razones.
- Ley de la proximidad: El ser humano comparte espacios comunes durante muchas horas al día: universidad, trabajo, gimnasios, edificios comunitarios, etc. Lo queramos o no, acabamos interaccionando con un número reducido de personas, ahí donde el trato puede volverse poco a poco, más significativo e íntimo.
- La ley de la semejanza: La ciencia nos señala que lo más común, lo que sucede con mucha más frecuencia es que nos sintamos atraídos por esas personas con quienes compartimos aficiones comunes.
Así, siempre resulta reconfortante dar con alguien que comparte con nosotros esas pasiones tan singulares, quien coincide en nuestros valores y armoniza con muchas de nuestras metas, sueños y deseos.
- Ley de la apariencia o el aspecto físico: En gran parte de los casos nos fijamos claramente en personas que nos resultan agradables a la vista, pero a su vez, casi sin que nos demos cuenta, esos hombres y mujeres suelen presentar rasgos similares a los nuestros. Hay algo familiar.
Según esta teoría, buscamos o nos acaba atrayendo esa persona con un componente familiar, alguien que de algún modo armoniza con nosotros.