- Existen las personas que se aferran a las relaciones y lo dan todo por ellas. Creen que es en el núcleo y desarrollo de éstas, que pueden darse los mejores momentos del amor. De cierto modo, puede que tengan razón, pues el ser humano nace con el propósito de complementarse con el amor de otras personas, ya que esta es una de las formas más seguras de alcanzar un estado de plenitud emocional, el cual forma parte de la felicidad general en los hombres.

- Por otra parte, están los que temen enamorarse. Estas personas deciden afrontar el amor, sin afrontarlo en realidad. El temor al enamorarse, tiene sus bases en el miedo racional de ser lastimados. La persona no nace con el propósito de entregarse al dolor, sino de evitarlo. Pero son realmente pocas las personas que nunca se enamoran por miedo, ya que el amor, será más fuerte que el miedo en algún momento de nuestra vida.

- Por último, están los que fingen sentir amor. De hecho, todos, en menor o mayor cantidad, hemos fingido querer a alguien. Esto suele pasar cuando no tenemos experiencias en las relaciones o la entrega. También, pasa cuando dejamos de lado nuestros valores para apelar por el interés. Por medio del amor fingido, se pueden alcanzar muchas cosas, sin embargo, esto se da a cambio del sacrificio de nuestra propia dignidad.
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