Nuestro cuerpo necesita del estrés para poder cumplir con las tareas y obligaciones en su totalidad. Sin embargo, en exceso es malo para nuestra salud, nos perjudica de muchas maneras. Un ejemplo de esto es la urticaria, la reacción en tu piel que tienes por el estrés y es muy común en la población.
La urticaria es una reacción alérgica que produce ronchas rojas, hinchazón y mucha comezón en tu piel. El estrés es el principal motivo de su aparición, pero hay otros factores que la generan. La piel y el cerebro están estrechamente relacionados, pues como lo explica la dermatóloga Regina Schechtman, el sistema nervioso y la piel tienen el mismo origen embrionario.

Las mujeres corren más riesgos de padecer este mal, además, el 40% de los pacientes que requirieron consulta dermatológica en la Clínica Liliane Oppermann de Brasil, padecen también de un problema emocional, entre ellos, el estrés.
Hay tres tipos de personas que son más propensas a sufrir de urticaria:
- Quienes ya la padecieran en el pasado.
- Aquellos que tengan antecedentes familiares con esta afección.
- Personas alérgicas al polen, pelos de animales, picaduras de insecto, consumo de huevos, mariscos o pescados.
Aunque la urticaria genere molestias e incomodidad, es inofensiva y desaparece sola, porque es independiente. En algunos casos pueden recetar tratamientos, que cambiarán dependiendo de las necesidades y síntomas de las personas, pero por lo general son muy efectivos.

Basta con un examen físico para que un médico pueda diagnosticarla, aunque en caso de que sea avanzada el especialista puede ordenar que te realicen exámenes de sangre y de piel. Solo en casos muy complicados se solicita que te realicen una biopsia.
Existen algunos tratamientos caseros para tratarla, como duchas con agua caliente para calmar la picazón, usar prendas ligeras para no agravar la situación, pero lo más importante es que comiences a llevar una vida sin tanto estrés, por muy difícil que suene.