Nuestro ego se siente sumamente herido cuando nos rechazan, ya sea en el plano sentimental, laboral o social, el rechazo es una experiencia desagradable que el cuerpo resiente más de lo que se piensa.

El rechazo es una experiencia que se vive en muchas situaciones diferentes. Desde que somos niños, las situaciones en las que se nos señala, evita o ridiculiza, son determinantes para el desarrollo de nuestra personalidad.
Hay personas que son más susceptibles a estas situaciones y otras que no se toman tan en serio las acciones de los demás, ya que se sienten seguros de sí mismos, por lo que la apreciación que tienen de su persona no se ve afectada por la acción de terceros.
En esa segunda categoría deberían estar especialmente todas las mujeres; aceptar que es imposible recibir respuestas positivas todo el tiempo y en los diferentes ámbitos de la vida. El rechazo de una persona es una acción que no tiene nada que ver con uno mismo, por lo que no debería afectarnos de una manera tan profunda.
En todo caso, no podemos negar que a nadie le agrada cuando le dicen ‘NO’, lo ignoran, o es blanco de alguna crítica o señalamiento.
Es por ello que, en el presente articulo, explicamos cómo evitar que estas negaciones nos afecten más de lo necesario. Y también, exponemos a detalle de qué manera reacciona nuestro cuerpo cuando experimentamos el rechazo.
- No es bueno insistir: Insistencia y perseverancia no es lo mismo. Es necesario detectar cuándo se está frente a un caso perdido. Si una situación determinada no funcionó, es momento de cerrar ese ciclo y buscar otras oportunidades.

- La intuición no falla: Cuando se quiera tomar un riesgo y no se esta seguro del resultado, debemos escuchar con atención nuestra voz interior, esa nunca falla. A veces, podemos evitar ciertos rechazos si somos cuidadosos y pensamos bien las cosas antes de actuar.
- Aceptar es lo mejor: No tomar las cosas tan seriamente es lo primero que debemos hacer cuando somos rechazados; recordemos que todo, sobretodo las personas pensamos y actuamos de manera diferente, cada quien tiene libertad de elegir lo mejor para sí mismo, pero lo único que nos corresponde es NO exponernos a sufrir más exclusión. Todas las personas tenemos el mismo valor, no dejemos que nadie nos haga sentir inferior.
Cómo reacciona nuestro cuerpo cuando experimentamos rechazo
- El cerebro recibe señales de dolor físico: Está comprobado que cuando alguien nos rechaza, nos hace sentir inferiores, menospreciados o poco valiosos, el cerebro registra este sentimiento de la misma manera que registra el dolor físico. Los mismo químicos se liberan si alguien nos dice “no te quiero” o cuando recibimos algún golpe o cualquier tipo de herida física.
- Nos volvemos más agresivo: Este es un comportamiento típico de las personas con perfiles “pasivo-agresivo”. La respuesta al rechazo es la ira y la violencia cuando es a largo plazo, es decir, cuando se recibe pocas muestras de reconocimiento o aceptación, la ira se acumula hasta llegar a un punto de explosión, por eso es muy importante trabajar nuestros pensamientos y emociones para que estos no nos afecten a la larga.
- Se deteriora el autoestima: La reacción inmediata a un rechazo es culparnos a nosotros mismos de nuestros “defectos” y “carencias”. Justificamos que la otra persona no nos quiere, es por una buena razón y que la persona del problema es uno mismo, cuando la verdad es que nadie es juez ni está capacitado para determinar esto.

La autoestima se debilita cuando no tenemos bien en claro lo mucho que valemos y cuando no aceptamos que es imposible agradar a todas las personas. No caer en absolutismos como “nadie me quiere” o “soy lo peor”, es muy importante para evitar que el rechazo sea una experiencia traumática.