Es normal escuchar afirmaciones como “si no usaras faldas para el trabajo, tu jefe no te acosara”, o “Te robaron el celular nuevo por estarlo presumiendo a todos”. Pero ¿por qué la gente culpa a la víctima por una desgracia, y no al criminal? Intentamos averiguar la razón de esto, ya que es una situación que no favorece a nadie.

Las personas quieren un mundo justo. A este trastorno cognitivo lo llamamos “teoría del mundo justo”, en el que el individuo determina que las personas tienen lo que se merecen, es decir, que las personas buenas tienen recompensas buenas, mientras que las malas merecen ser castigadas. Cuando sucede un hecho que no cumple con estos parámetros, es más fácil para ellos atribuirle la responsabilidad de los hechos a alguna mala actitud de la persona, ignorando que una situación como esa puede pasarle a cualquiera de nosotros.
Sin embargo, también es muy común ver que es la víctima quien se atribuye la culpa a sí misma, a pesar de que no existan pruebas de que esto haya sucedido. Esta también es una consecuencia de la teoría del mundo justo, ya que la víctima cree que de alguna manera merecía ese castigo por alguna mala actitud. Muchas veces esto sucede por los comentarios de los demás, cuando se le dice a alguien que es culpable es más fácil que se lo crea.

A pesar de que esta conducta sea natural en la gente, la solución es muy sencilla. Cuando las personas sienten empatía por lo que le sucede a otros es más fácil que dejen la tendencia de culpar a las víctimas. Solo debemos recordar de donde proviene la raíz del problema, así logramos entender las emociones de otros y ponernos en su lugar.