Las quejas constantes o discusiones, son un tipo de realidad que vivimos todos los días y nos envuelven en una especie de espiral de desesperanza, tristeza y enojo, lo cual, termina resultando dañino solo para nosotras.

Ads

Un día, hoy a un psicólogo decir que las quejas eran como una olla descomprimiéndose, con la diferencia de que esta no nos saca el estrés o la ansiedad, sino que nos deja totalmente vacías con la posibilidad de recibir cualquier cosa que no sean, en efecto, buena para nuestra estabilidad emocional.

La queja: el desahogo que ahoga o por qué deberías dejar de quejarte

Tenemos la falsa creencia de que una queja es una forma de distrés, que es el mejor medio para aliviar tensión y que, si no lo hacemos, todo eso se quedará dentro de nosotros. Pero, la realidad es que todas las quejas son una manera de revivir un problema en la mente, lo que nos lleva a una profunda distracción que nos estanca en dicho problema y puede provocarnos un alto grado de estrés y enfermarnos.

Entonces ¿Qué podemos hacer con nuestro estrés? Sonará sencillo, pero hay que tener mucha disciplina.

Ads

Lo primero que debes hacer es adoctrinar la mente. Llevarla a un punto donde el problema del cual quieres quejarte, no sea en realidad un problema, si no un evento que puede evitarse o, si no, un asunto que debas aceptar pero que no frene o afecte tu vida.

A su vez, debemos acostumbrarnos a que, si nos quejamos tanto de algo deberíamos hacer algo al respecto para cambiarlo.

Por ejemplo: Muchas personas se quejan de la suciedad en la calle, de la contaminación y todo ese tema.

Ads

Pero ¿Cuántas en realidad se preocupan por crear campañas de concientización masivas o días de recolecta y limpieza de basura dentro de sus propias zonas?

El problema de las personas que muchas veces se quejan, es que lo hacen esperando a que otros vengan a solucionar dicho problema, y, al nunca llegar esa persona, ese enviado del cielo, la queja sigue creciendo y creciendo y nuestro estrés también.

Así pues, hay que tomarse un respiro y pensar. ¿Me quejo o hago algo para solucionarlo?

Si está en tus manos hacerlo, no dudes en intentarlo.