El único objetivo que debemos cumplir en la vida para superarnos, es enfocarnos en nuestro crecimiento personal, sin dejar que nos perturben o nos distraigan objetivos ajenos. Solo hay que usar esas referencias externas para motivarnos más, y enfocar toda nuestra fuerza y energía en el enfoque propio.
Es necesario, establecer un crecimiento personal que nos brinde la capacidad de aprender de nosotros mismos, dejando nuestra puerta abierta a nuevas experiencias, aunque resulten un desafío; es así a lo que hace referencia al desarrollo humano.
No demos aplicar comparaciones, que nos hagan sentir menos o que nos hagan alimentar nuestro ego. Lo que realmente debemos hacer es un viaje interior y conocernos y a partir de allí, plantear metas personales de ser mejores día a día, mejores con respecto a nosotros mismos.
El crecimiento requiere de humildad, paciencia y de aceptación, más no de resignación, podemos entender que tengamos situaciones adversas a nuestros propósitos, pero no debemos nunca verlas como limitaciones, debemos aprender a darle la vuelta y rescatar lo positivo.
La humildad consiste en saber que tenemos debilidades, que estamos en un camino de evolución, aprendiendo a manejar nuestros recursos, que cometemos errores, que algunos pueden hacer cosas mejor que nosotros y podemos reconocerlo sin sentir incomodidad, envidia o resentimiento.
La paciencia nos permite tomar la mejor actitud mientras esperamos que algo ocurra o trabajamos por un resultado. Cuando somos pacientes logramos mantener la calma, entendemos los ciclos y procesos de las cosas y vamos disfrutando del camino, mientras llegamos a donde queremos.
La aceptación nos permite hacer un ajuste de nuestro alcance, identificar hasta dónde podremos actuar y los cambios que podemos generar. Una vez que aceptamos alguna situación dejamos de drenar nuestra energía y podemos utilizarla para cosas más provechosas.
Compararnos con otros nunca debe ser el punto de partida para nuestro crecimiento, estaríamos acortando nuestro alcance, sin saber a ciencia cierta a dónde podemos llegar.

Hay que otorgarle a cada quien el lugar que le corresponda y utilicémoslos como fuentes de inspiración si queremos, pero sin perder el objetivo principal.
Mantener siempre encendida la idea de que todos somos diferentes, todos tenemos capacidades distintas, talentos diferentes y ritmos distintos. Y que el verdadero éxito lo obtenemos cuando nos superamos a nosotros mismos.