Si quieres lastimar a la persona que realmente le importas, sé indiferente y apático con ella. Hay algo que duele más que las palabras y es no decir nada. El silencio es el reflejo profundo del desinterés en algo o alguien. Quien no omite un comentario una opinión acerca de un instante, gesto, acción u opinión ajena, es porque sencillamente no le interesa y no le nace expresar las ideas que se tienen con relación a dicho asunto.
La indiferencia es la esencia de la inhumanidad, es decir, cuando expresamos indiferencia hacia otra persona, estamos diciendo que no nos conmueve o causa ningún tipo de impacto lo que el otro haga, como si fuésemos robots o máquinas sin emociones que puedan moverse como efecto de una causa transformada en palabra o acción.
Es de esta forma que los mayores amores se acaban, pues ningún corazón se siente cómodo latiendo por una persona que no siente nada por él. De hecho, cada acción o palabra que realizamos, la hacemos esperando una reacción a cambio, se positiva o negativa, pero cuando no es ni lo uno ni lo otro, es decir, no existe reacción, es inevitable pensar que lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer, no modifica en absoluto el pensamiento o vida del otro, y eso, para la persona que ama y cree que es importante para el indiferente, es realmente doloroso.