Elegir con quien salir y con quien no, es lo mejor de estar soltera a los treinta (30), a estas alturas, se tiene muy claro: “Más vale sola que mal acompañada”.
Se esta en la edad perfecta, se es toda una mujer, muy seguramente con carrera profesional, lo cual permite disfrutar de las bondades de la independencia y eso es genial, sin embargo, hay todavía más ventajas: elegir con quien salir y con quien no, es lo mejor de estar soltera a los treinta (30) años.
Si por alguna razón, llegamos a esta época de nuestra vida sin tener pareja, olvídemos de que somos una quedada, simplemente aprendimos a ser selectivas con nuestras relaciones, es decir, somos capaces de elegir con quien salir y con quien no, eso es una de las mejores cosas de esta soltera a la edad de los treinta (30) añitos.
Es decir, ya no aceptamos invitaciones, ni relaciones solo por tener novio y llenar un espacio, ¡no señor! Ahora podemos darnos el lujo de decir que no a ese hombre que lleva semanas insistiendo, simplemente porque no queremos, y punto, sin más explicaciones.
A estas alturas, preferimos quedarnos en casa a disfrutar de nuestro espacio personal, con una película o un libro, o bien, atender nuestra lista de pendientes, a salir con alguien que no nos gusta. Por el contrario, seguramente no tenemos pretextos para aquel hombre que se considera un buen prospecto, pues ahora sabemos perfectamente lo que queremos.
Salir a disfrutar con los amigos, es también una excelente opción y una ventaja de la soltería, pues no tenemos que lidiar con un novio al que, a veces, prácticamente tenemos que pedirle permiso o que no quiere compartir nuestros planes.
Ya nadie, ni nada nos sorprende con discursos trillados o su larga lista de piropos, mucho menos con dinero, pues nosotras lo ganamos solita ¡faltaba más! Así que tenemos claro con quien invertir nuestro tiempo y con quien no, sobre todo cuando de citas y romance se trata.
A los treinta (30), después de haber pasado por toda una serie de historias dolorosas en el amor y claro, también muchas positivas, hemos aprendido a valorarnos y sabemos que no vale la pena arriesgarse con alguien que no nos convence ni un poquito, como dicen, solo por convivir.
No por nada existe un estudio que comprueba que las mujeres más saludables son solteras o divorciadas. Obviamente habrá momentos en los que nos sintamos el patito feo por no tener un romance o estar casada, como seguramente la mayoría de nuestras amigas lo están, pero al final comprendemos y entndemos que todo sucede por una razón.