Todo lo pensamos y decimos conspira con lo que atraemos, pues el universo responde significativamente a nuestras vibraciones, por lo que es importante tener mucha cautela y precaución con las cosas que emitimos, tanto de nuestras palabras como nuestros pensamientos y acciones.
Para el universo no hay bueno o malo, esas son nuestras propias etiquetas, juicios y creencias, las cuales nos hemos encargado de crear y mantener a lo largo del tiempo.
Pero, lo debemos saber es que, si nosotros vibramos a una determinada frecuencia, el universo nos presentará muchas opciones de evidenciar todo aquello que esté en sintonía con nuestra frecuencia. Aun cuando nosotros estemos atravesando nuestro peor momento emocional.
Esto quiere decir, que ese gran sí, que es el universo, gustosamente nos dará más experiencias que nos hagan sentirnos en ese estado emocional. Atraemos lo que somos y pensamos. Si estamos felices, o presentamos buen ánimo ante una adversidad, el universo conspirará a nuestro favor para mantener nuestra firmeza.
Cuando deseamos algo, le estamos manifestando al universo lo que queremos, pero el universo solo nos lo dará cuando nuestra frecuencia vibratoria, sea homóloga a la frecuencia de nuestros deseos.
Ocurre que siempre estamos atrayendo cosas a nuestras vidas, sin embargo, no siempre, por no decir casi nunca, aquello que creamos corresponde a lo que deseamos, pero sí a cómo vibramos.
Las dudas son nuestras resistencias, representan un torniquete que entre otras cosas no permiten que lo que deseamos llegue a nuestras vidas. Cuando dudamos, nos estamos negando como seres maravillosos, capaces de obtener cualquier cosa que deseen en sus vidas, y esto no es una exageración, esto es lo que somos.
Debemos aprender a creer más y a dudar menos y para ello un práctico ejercicio es enfocarnos en aquello en lo que no tenemos ningún tipo de resistencia para que ocurra, es decir, las cosas menos importantes.
Cuando algo es irrelevante, no sentimos miedo si ocurre o no, si lo alcanzamos o no y es por ello que la duda no aparece, es por ello que las resistencias no se manifiestan y es por ello que se nos facilita la creación de cosas sencillas.
Si nos enfocamos en lo que queremos, comenzando por lo sencillo, nos vamos a ir dando cuenta de nuestro poder creador, que no proviene del hacer, sino del ser.
Debemos dejar de ser el principal obstáculo para lograr lo que deseamos. Si eso que tanto deseamos no podemos imaginárnoslo disfrutándolo en la materialización de nuestros deseos, si no podemos sentir el placer de estar ya allí a través de nuestra mente, entonces debemos soltarlo.
Solo debemos dejar que el universo lo prepare y encargarnos de crear un ambiente para recibirlo y eso solo lo lograremos sintiéndonos bien, confiando en que lo que deseamos llegará a nuestra vida.
Ese es nuestro trabajo, sustituir la duda por la fe, porque cada vez que creemos que nos acercamos a nuestro deseo, cuando dudamos, lo alejamos.