Opinar sin saber parece ser un arte adquirido en los últimos años. Sobre todo, con temas tan delicados como el de los trastornos emocionales, llegando a clasificar a la ansiedad y la depresión como síntomas de “debilidad”, falta de control y susceptibilidad ante el entorno.
Por otra parte, quien ha sufrido de algún trastorno emocional, sabe bien que dichos trastornos son, en muchas ocasiones, producto de haber permanecido fuertes por mucho tiempo, por estar centralizados en proyectos de vida específicos que han sido realmente difíciles de alcanzar, por ser constantes en la persecución de sus metas, porque han tenido un duro pasado y han tenido que arrastrarlo hasta el presente y porque han debido ocultar lo agotados que se encuentran, tanto física como mentalmente.
Esta actitud de temple y fortaleza, al ser excesiva, termina resquebrajando a la persona desde adentro. Aquellos que les gusta tener el dominio completo de sus vidas y afrontan momentos que le hacen perder dicho control, son vulnerables a sufrir algún tipo de trastorno emocional, como la depresión y la ansiedad.
Este trastorno se produce cuando la separación o diferencia que existe entre sus expectativas y sus realidades, es muy grande y no logra aceptarse. Esto genera síntomas de estrés, culpabilidad y frustración, que a su vez decaen en un desgaste físico y emocional, debilitando así a la persona y haciéndole sufrir de algún tipo de trastorno emocional.
En definitiva, las personas que sufren de ansiedad y depresión, han pasado por un gran periodo de estrés en el que se han esforzado muchísimo por cargar con responsabilidades tan grande sobre sus hombros, que terminan siendo aplastadas por dicho peso y finalmente, no logran levantarse tan fácilmente luego de haber quedados agotados por todo el tiempo que estuvieron siendo tan fuertes y duros consigo mismos.
