La hipnosis surgió como un método mitad esotérico y mitad científico a mediados del siglo XVIII, que, si bien se ha popularizado desde su lado más esotérico con las sesiones de hipnotismo y espiritismo, lo cierto es que la hipnosis ha ido evolucionando de tal forma para distinguirse de su categoría de pseudociencia y adquirir el rigor científico que caracteriza a cualquier otra ciencia como tal.

Sin embargo, alcanzar un consenso sobre su definición ha resultado una tarea difícil en particular cuando no se sabe por dónde empezar a definirla, si por la experiencia del hipnotizado o aquel que lo realiza.
En general, se cree que la hipnosis es un estado alterado de la mente, muy similar al trance que se puede experimentar con un cántico o en una actividad grupal (por lo general de corte religioso).
La hipnosis, es un método importante para alcanzar ese estado alterado de la consciencia.
La clave se encuentra en “estado alterado de la consciencia”; por lo general se cree que una sesión de hipnosis involucra cierto grado de inconsciencia o que el sujeto esté “dormido”, sin embargo, de acuerdo con los estudiosos del tema, en realidad los sujetos siempre están conscientes de lo que está sucediendo incluso a veces eso es lo que los puede “sacar” del estado de hipnosis, pues no esperan recordar todo.
Este grado de consciencia también va de la mano con la voluntad del sujeto hipnotizado. Esto quiere decir que a pesar de que una persona esté bajo la hipnosis, no realizará ninguna actividad que no quiera o vaya en contra de su código ético y moral. En ese sentido, es casi imposible que alguien cometa algún acto contra su vida o que está convencido que es incorrecto, y por lo general ese tipo de órdenes los hará salir del “trance”.

Lo cierto es que la hipnosis no puede hacernos olvidar. Si bien hay casos que tras la sesión de hipnosis los sujetos no recuerdan lo que ha sucedido, este breve lapso en la memoria es inmediato y no tiene una repercusión a largo plazo.
Algunos psicólogos han optado por hacer uso de la hipnosis para tratar a ciertas personas, en particular cuando se trata de recuerdos traumáticos que afectan con gravedad al sujeto.
Si acaso es uno de los datos más relevantes cuando se trata de la hipnosis. No todas las personas son susceptibles a este estado de la mente, en particular cuando tienen alguna enfermedad mental como la esquizofrenia.
Pero existe una gran mayoría que, aunque lo son, no es posible realizarlo por una simple premisa: si no quiere experimentarlo, será difícil que alguien consiga sumirlos en tal estado.

Para muchas personas la hipnosis y su proceso resulta algo lejano y extraño, complicado de entender o explicar a menos que se haya estado en una sesión de tal tipo y con fines terapéuticos.