Si eres de los que creen en la reencarnación puede que esto te resulte bastante enternecedor, pues hay quienes aseguran que cuando morimos físicamente, nuestras almas viajan para reencarnar nuevamente en otros cuerpos, y siempre de alguna manera nos buscamos entre los mismos seres que en vidas pasadas amamos para estar nuevamente junto a ellas.

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Un hermoso acuerdo a la hora de reencarnar
La reencarnación siempre ha sido un tema de debate para muchos religiosos quienes afirman que esto en realidad no existe. Pero, ¿Cómo podrían asegurarlo? La verdad es que todo muchas veces está atado a la fe que tenemos y esta fe puede colocarse en lo que sea que queramos.

Sin embargo, la fe no significa solo creer en lo que sea y ya, siempre debe existir alguna especie información que de alguna manera pueda sostener la creencia, pues de lo contrario al igual que otros mitos, esta se perdería en el tiempo y dejaría de ser. Algo que no ocurre con la reencarnación pues en su lugar, la reencarnación ha sido un tema que ha tomado fuerza hasta el punto de que millones de personas en todo el mundo la ven como un hecho.

Para los creyentes, la reencarnación no es más que un viaje infinito donde el tiempo no importa y ni siquiera existe, donde las almas viajan a través de ese cúmulo de experiencias vividas en todas las vidas para luego encarnar bajo acuerdo en un cuerpo que le dará muchas nuevas experiencias.

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Pero, este acuerdo va un poco más allá, pues durante nuestras vidas conocemos a personas que forman una parte muy importante de nosotros, personas a las que llegamos a apreciar y amar. Cuando morimos, creemos que vamos a olvidarlas, que las perderemos para siempre, pero la verdad es que en este tránsito de reencarnación, llegamos a un acuerdo en donde buscamos encontrarnos nuevamente aunque muy posiblemente, cumpliendo otros roles diferentes a los que teníamos en estas vidas y en otras vidas pasadas.

Suena increíble ¿no es verdad? Entonces, un día tú hijo nace, desde ese momento le amas, lo cuidas, le enseñas y le llevas a crecer dentro de un hogar lleno de amor y respeto. Ese hijo te da de manera recíproca este amor. No importa si lo mereces o no, tienes a ese pequeño entre tus manos, y te preguntas ¿Cómo paso? Pues bien, ese pequeño te escogió, tu hijo sabe que no serás la mejor madre del mundo, sabe de ante mano que cometerás errores, que mientras más perfecta intentes ser, más imperfecta serás, pero aun así eligió estar contigo.

Tu hijo sabe que habrán días que no lo comprenderás, en donde estará triste, deprimido, sabe que viviendo contigo algunas veces sufrirá y pasara por malos ratos. Pero te eligió a ti porque te ama. Muy posiblemente en algún momento también has escogido tú a esa pequeña alma que ahora sostienes en brazos. Así que no te rindas nunca, el destino de ambos estar juntos, desde luego con el resto de seres amados que conforman ese núcleo almática al cual pertenecerán para toda la eternidad.

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