Me aferré a la idea de que te enamoraras de mí completamente, de que te convertirías en mi amor soñado, con mis afectos, mis detalles y mi amor. Uno siempre sueña en que su relación sea perfecta.
Nos dimos tanto, recuerdos, detalles, diversas experiencias. Pero no todo fue felicidad, existieron sus malos momentos, como cualquier pareja. Tú lo eras todo para mi, contigo aprendí lo que significa amar, que es preocuparse más por otra persona.
No te lo voy a negar, logré enamorarte y en su momento fue lo mejor que me pasara. Lastimosamente tuvo su fin, un fin triste y doloroso. Un fin que jamás pensé que se vendría.
Soñaba en casarme contigo, formar una familia, cosa que jamás quise, pero tu me metiste la idea y me pareció hermoso, si se trataba de hacerte el hombre más feliz del mundo. Y ahí me equivoqué, cuando empecé a ponerte por delante de mi, queriendo que siempre estés bien, dejando de lado lo que yo quería.
/s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2018/04/10202058/pareja-hijos-.jpeg)
Yo sé que por momentos velabas siempre por mi, pero cuando empezaron las mentiras, los golpes y gritos, sentía que todo ese mundo que construí se iba derrumbando, junto a mis ilusiones.
Y el alejarme de ti fue la mejor decisión, ya que solo me destruías de a poco. Así como podías hacerme sentir en el cielo, también podías hacerme sentir como en el mismísimo infierno.
Uno no merece menos de lo que se es, debes recibir lo que das. Cuando empiezas a recibir solo cosas negativas y dañinas, sabrás que ya todo debe llegar a su fin.
Pero aún así no te guardo ningún rencor, te recuerdo como el mejor de mis parejas y al mismo tiempo, los malos tratos que debo evitar, ya que se como me destruyen. Gracias por ser mi amor, pero no eras el verdadero.