Se ha realizado investigaciones de cómo funciona los receptores del dolor, diciendo que es probable que las mujeres tengan un umbral diferente de dolor que los hombres. Esta diferencia puede ser una causa biológica y depender de los mecanismos implicados en la regulación de la transmisión del dolor, a un nivel en particular de las sinapsis. Estas vienen a ser las conexiones que permiten la transmisión de los impulsos desde las fibras nerviosas periféricas hasta las que llevan el impulso hacia el sistema nervioso central. Viene a ser un proceso esencial porque en esas conexiones neuronales puede modificar el curso del estímulo del dolor, tal y como ocurren en el proceso de un dolor crónico.
El dolor es un mecanismo ancestral que advierte a las mujeres del peligro
Existe algo muy curioso, la analgesia ante el estrés de un fenómeno muy fuerte donde uno no percibe dolor, aunque la herida sea grave. Los hombres en los combates o bomberos en acción, no sienten la herida que pueden tener mientras están en constante acción, suelen darse cuenta, pero cuando ya terminó lo que estaban haciendo. Es muy común en ellos.
A diferencia que las mujeres, la analgesia ante el estrés se presente de forma diferente. Muchas veces se apreció que el estrógeno desempeña un rol activo en el sistema “analgésico” natural del cerebro. Cuando son elevadas los niveles de esta hormona, el cerebro responde liberando endorfinas para acallar las señales de dolor, pero cuando estos niveles bajan, aumenta la percepción del dolor.

También es muy interesante saber que las mujeres en la edad fértil producen de manera endógena cannabonoides, viene a ser una sustancia que tiene un efecto analgésico natural que hace disminuir durante ciertas fases el ciclo ovárico, produciendo una sensibilidad de aumento ante el dolor.
Si comenzamos a analizar el pasado del ser humanos, nos damos cuenta que antes el rol del hombre era luchar y conseguir el alimento, por lo que era importante que sea resistente ante el dolor que le pasará en su travesía. Todo lo contrario, a la mujer, ya que ellas eran las protectoras, por lo que es comprensible que haya desarrollado mecanismos naturales más específicos que le permitan detectar más rápido el dolor para saber cuándo la familia se encuentra en peligro.
Esta hipótesis salió de los resultados de un estudio realizado en ratones en la McGuill University. En donde las células de intervención del dolor son distintas por género. En los machos las microglías desempeñan un papel esencial en la transmisión, pero en las hembras intervienen más células – T.

Los médicos se toman menos en serio el dolor femenino
Por desgracia, los médicos no se toman en serio el dolor femenino. Ya que en un estudio de la Universidad de Maryland reveló que EE. UU los hombres esperan una media de 49 minutos para percibir el dolor abdominal agudo, mientras que las mujeres tienen que esperar una media de 65 minutos para percibir el tratamiento por la misma causa. Catalogando los médicos que ese dolor es considerado como “emocional”, “psicogénico” o incluso “irreal”.