Siempre nos encontramos sometidos a la exposición de muchas personas, acostumbrados desde niños a tratar de conseguir la aprobación de los otros, Algunas veces adaptándonos a lo que se espera de nosotros mismos, conectando aprobación con amor.
Ser conscientes de que puede haber una persona que no reconozca nuestra valor, resulta de mucha utilidad para filtrar lo que decimos que nos interese. Pero que no reconozcan nuestro valor y que aparte está frecuentemente desalentándonos puede parecer el modo más malvado de sabotear nuestras propias vidas.

Delimitarnos por carecer de reconocimiento y confianza en uno mismo, nos obligará a estar en un lugar muy inferior y si logramos a estar donde deseábamos, obtendremos una sensación de que no lo merecemos, que no hemos realizado lo suficiente, que ese puesto le corresponde a otra persona, o que fácilmente no ha sido por mérito propio, sino más por algún factor externo fuera de nuestro propio alcance, donde incluso la suerte tiene cabida.
Todos poseemos habilidades totalmente increíbles, para nada necesitamos de la aprobación de las demás personas. Así que no nos debe importar plantarnos en nuestras posiciones, si en ella sentimos mucha felicidad, debemos ignorar por completo los juicios y criticas de los otros.