Estoy cansada de esta situación, y ninguna excusa barata que me des podrá sacarte de este estado en el que me encuentro. Me siento agotada de dar todo para recibir poco a cambio. ¿Por qué debería recibir desconfianza y maltrato por algo que yo no hice? Yo no tengo por qué pagar los platos rotos de alguien más.

Yo no fui quien te lastimó, yo no soy esa persona a la que le importó un comino tus sentimientos y te utilizó como un juguete de turno. Yo no soy quien te hundió en noches enteras de tristeza y lamento. En definitiva, yo no soy la que te hizo daño. Entonces, ¿Por qué me haces sentir como si yo lo fuera?
Debes empezar a madurar, amigo mío, y entender que los demás no debemos pagar por los errores de otro. Debes aprender a dejar las cosas atrás y a mirar hacia delante, haciendo las paces con el pasado y conectado con el futuro. Debes aprender a dividir los contextos y que, por que alguien te haga daño, no implica que alguien más lo hará. Es simplemente un asunto de estar al pendiente, pero no desproporcionadamente.

Espero que empieces a cambiar rápido porque, realmente, esta situación me está empezando a resultar insoportable. Mientras yo me desvivo en hacer las cosas de forma diferente para ti, en ser la mejor mujer del mundo y convertirte en un rey de reyes, tú haces lo opuesto conmigo y me confinas a una posición que, la verdad, realmente no merezco.
Yo no soy una cualquiera y sé lo mucho que valgo, como para estar disminuida por los harapos que dejó alguien más. Piensa bien tus próximos movimientos, mi amor, porque estoy agotada y quizás este sea el último rastro que verás de mí, por negarme a pagar los platos rotos de alguien más…