¿Sabes lo difícil que es entregar a tu hija en el altar, a los brazos de alguien más?
Solo un padre puede saberlo, uno que haya amado con toda las de la ley a su hija.
Y como este padre lo sabe, decide hacerlo de la manera más humorística posible, combinando la nostalgia con el sarcasmo y el humor.
Dejando claro en cada frase que su hija es el tesoro más preciado que tiene y que nada ni nadie podrá hacerle dejarla de amar.
No se trata de sobreprotección, sino de aceptación. Un padre acepta que es momento de soltar de la mano a su hija y permitirle que corra libre al lado de alguien más.
Satisfecho, ve su labor terminada y agradece, primeramente, a Dios por hacerla como su madre, como él y a imagen y semejanza del señor.
De este modo, la hija es descrita como una persona noble, entregada a servir al que lo necesite y sobre todo, la mejor acompañado que el marido pudo haber conseguido.
Cuestión que le deja claro al esposo todas las veces que puede mencionar y que, asertivo, acepta sin titubeo alguno.
Por ello, él la merece, porque cada elogio que da su padre a su hija es aceptado como una verdad absoluta que encantado acepta, pues todas serán en beneficio propio y no hay más que celebrar por el hecho de tener a su lado a tan maravillosa mujer.