La verdad es que la fascinación por los criminales no es algo relevante; hay un término psicopatológico para asociar esta aptitud que es la hibristofilia, una parafilia que habla sobre la atracción que poseen las mujeres por los asesinos o criminales.
Aquellas mujeres que se han enamorado de un criminal lo hacen por motivos distintos: algunas creen que pueden transforman a un hombre malvado para que se vuelva en un sujeto de bien, otras lo hacen para protegerlos y otras tantas, aunque poco habitual, lo hacen para llamar la atención de los medios de comunicación o hallar un acuerdo de libros o películas.
La profesora de psicología forense Katherine Ramsland de la Universidad DeSales en Pennsylvania, menciona por medio de Psychology Today que ellas se enamoran de delincuentes tienen la noción del “novio ideal”, las mujeres conocen en dónde está su pareja en todo momento y que están pensando en ellas, lo que hace esto es que afirmen que una persona las ama y pueden mantener la ilusión y la fantasía de un increíble romance por largo tiempo.
Ellas pueden hacer cualquier sacrificio por ellos como estar horas cada semana esperando una breve visita en la cárcel y ver a su enamorado; incluso pueden que renuncien a sus trabajos o incluso a sus familias por el fin de estar junto a ellos y otra muy normal es que gasten todo su dinero en ellos.

Las mujeres que son atraídas asesinos en serie, normalmente tienen edades entre 30 – 40 años y en todas las razones por los que se meten apasionadamente con alguno de ellos son diferentes, aunque poseen en común un sentido grande de protección sobre la relación.
Los seres humanos creen que esta clase de relaciones desafían al sistema, pero algunas hipótesis han entablado la teoría de que consiste de una aptitud biológico que nace a través de la lógica. Algunas mujeres pueden sentir una gran compañía por un hombre totalmente agresivo; por medio de este sentir, su subconsciente capta protección y ganan cierto “estatus”.
Siempre estará la duda sobre los verdaderos motivos por las que diferentes mujeres se aferran a una relación con un criminal, puede que sea por la carisma que este tiene o sencillamente por la ilusión de que pueden salvar a una bestia, o la necesidad grande de sentirse queridas y protegidas: el problema radica es que estas conductas pueden llegar a desarrollar una conexión dirigida hacia la obsesión.