Debemos escapar de esas personas que a diario cometen acciones contradictorias a sus palabras. Esas que prometen en vano y no valoran la palabra pues, si muchas personas mienten o no honran su palabra, el verbo pierde su verdadero valor universal.
Debemos escapar de los que apagan nuestra sonrisa de enamorado y prefieren optar por darnos más angustias que momentos de alegrías. Debemos tratar de ir hacia las personas que apuestan por la felicidad en vez de aquellas que apuestan por un instante de placer, porque esas, no saben nada de lo que es el amor en realidad. No tienen idea de cómo funciona, de qué se trata o para qué sirve.
Escapa de esos seres que consumen tus ganas de vivir. Esos que creen que el corazón ajeno es como una pelota a la cual pueden arrojar al suelo cuantas veces les dé la gana. Escapa de ellos pues, estos no irán detrás de ti, no les interesas lo suficiente como para gastar su tiempo en buscarte como presa, y no porque no valgas nada, sino porque son incapaces de ver cuánto valen realmente las almas nobles.
Así que, escapa, huye lejos de los que te extinguen las ganas de amar, que ellos son solo un reflejo de lo que es la idiotez, y son el producto de haberse quedado con personas que, en su tiempo, también mataron sus ganas de amar.