Sí, podrás creer que eso no ocurre, pero existen personas aferradas a aquellos que les hiere. Esas personas que se sujetan a relaciones tóxicas tienen una grave falta de amor propio que les impide ver lo que realmente valen como personas.
Si tú tienes un amigo, familiar o conocido, o si incluso tú eres el que está sujeto a aquello que le hace daño, entonces debes leer esto.
Cuando existe una sensación de vacío producida por la falta de amor propio, somos propensos a amar a cualquier persona, incluso cuando no lo merece. Esta vulnerabilidad es fácilmente percibida por los demás, y aprovecharse de ti es pan comido. Debemos apelar por nuestra dignidad y amor propio para evitar buscar llenar el corazón con amores fugaces, ficticios y que nos hagan daño.
Somos los únicos responsables de nuestras propias emociones, te lo advierto porque algo típico de las personas que llaman amor a aquello que les lastima, es echar la culpa al falso amante, cuando fuiste tú quien saliste corriendo a los brazos de aquel que te hirió.
Míralo de esta forma: En la vida debemos poner tres cosas en equilibrio para ser felices: El amor propio, el amor ajeno y la inteligencia emocional. La última es el ente regulador de las 2 primeras y es la que nos ayudará a mantener la salud sentimental.
A través de esta inteligencia, podremos tomar decisiones que nos permitan llevar el control de nuestras emociones y pensamientos en nuestras relaciones de amor ajeno y amor propio, porque sí, el amor propio es una relación con nosotros mismos y a veces, nos peleamos con nuestro yo interno porque parece que va en contra de nuestros deseos, pero no nos damos cuenta de que a veces, lo que deseamos, no es siempre lo que necesitamos.