Generalmente se suele decir que los hombres son los amos y señores del machismo, ¿Pero sabías que las mujeres, en ocasiones, podemos ser más machistas que los propios hombres?
Para darte cuenta, simplemente debes evaluar si tu comportamiento va alineado con las siguientes conductas: juzgas a otras mujeres por su manera de vestirse, dependes económicamente de tu compañero, te justificas cualquier comportamiento bajo la excusa de que “soy mujer”, piensas que imposible vivir sin un hombre a tu lado y visualizas a la mujer como un ser sumiso y dominado por su mirado. ¿Piensas o replicas algunas de esas actitudes? Si es así, me temo que eres más machista que un hombre.
Es importante que entiendas que el mundo ha cambiado y estas formas de pensar ahora son obsoletas porque denigran a la mujer y la infravaloran. Tan sólo piensa: ¿No es mejor construir un equilibrio entre hombre y mujer? ¿No es mejor ir por partes iguales y desarrollarse juntos? Es difícil liberarse de ataduras mentales, más aún si han sido inculcadas por nuestra familia, pero hay que trascender y adaptarse a los cambios, siempre con miras a mejorar.
Y es que, amiga mía, las mujeres somos biológicamente iguales en todos los aspectos a los hombres, es decir, nacemos con las mismas capacidades cognitivas para trabajar, estudiar, hacer vida social, etc. También nacemos de este modo fortuitamente, por lo tanto no somos más ni menos para merecer un trato especial respecto al otro sexo.
¿Quieres cambiar tu forma de ser? ¿Quieres dejar de ser una mujer machista? Nunca es tarde para hacerlo. Puedes empezar por empezar a tus hijos de la misma manera, sin distinciones, y a ceder un poco más en tus ideas y concepciones acerca de la vida. Recuerda que las ideas rígidas no nos liberan, nos atan mucho más y esto nos provoca sufrimiento.