Para hablar de este tema, quiero que hagamos un ejercicio mental y pensemos que, los tiempos, ahora son lugares.
Imaginemos que el pasado, ese donde todo lo que tenías con tu ex se ha desvanecido, es un lugar de lindos recuerdos, buenos momentos pero, mezclado con decepción, dolor y por supuesto, deslealtad.
Ahora, quiero que te des cuenta que esos lugares, están ligados fuertemente a emociones.
Cuando vemos al pasado, nos damos cuenta de que es un lugar que, a pesar de tener lindas partes, la mayoría de esta, está plagada de malos acontecimientos los cuales, no podemos cambiar, pues, en el pasado, ninguna cosa que hagas ahora, podrá modificar su forma o ambiente.
Por ello, cuando terminamos con alguien, debemos movernos del pasado, salir de ese lugar tóxico y buscar resguardo en el sitio donde siempre deberíamos estar, incluso cuando el pasado parece ir yendo perfectamente, ese lugar es el presente.
El presente: Un lugar casi utópico.
Si lo deseamos, podemos hacer de nuestro presente el hogar donde podemos crecer, madurar y desde podemos contemplar al pasado como ese sitio al que ya casi nadie va, que si has de poner un pie en él, será para hacer memoria de lo que ahí salió mal, para no repetirlo en tu presente y evitar que tu ahora, también se convierta en un pasado que quieras olvidar.
El presente debe ser el lugar donde tus emociones están en paz. Donde tus ideas apunten a un futuro mejor y donde tus pies se preparen para empezar un nuevo camino sin dar un paso atrás.
Es indispensable que no restrosedamos, pues volver, significa que no estamos creciendo como seres pensantes que somos.
La personalidad y el carácter, se fortalecen gracias a la cantidad de veces que hemos decidido ir al frente cuando nuestro corazón gritaba que retrocediéramos.