Lo más probable, es que alguna vez hayamos notado que algunas personas tienen un pequeño hoyo o “huequito” cerca de su oreja, o en su defecto en la proximidad de esta, pero, a pesar de notar la existencia de este, lo pasamos desapercibido, o simplemente no mostramos algún interés acerca de este.

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Sin embargo, en ocasiones contrarias, se puede imaginar muchas cosas con respecto al origen de estos hoyitos, que tal vez es lo que queda de una vieja perforación o la cicatriz de algún tipo de accidente. No obstante, se trata de una malformación congénita que en la inmensa mayoría de los casos resulta benigna.

El nombre oficial para esos pequeños orificios es seno y quiste preauricular —aunque tiene otros nombres comunes como hoyuelo preauricular— y por lo general sólo se presenta en uno de los oídos, siendo el lado derecho el más usual.

De hecho, se ha comprobado que algunas razas tienen mayor incidencia; por ejemplo, en algunos lugares de Asia y África hasta un 10 % de la población es propenso a tenerlos, según la Escuela de Medicina de la Universidad de Yonsei en Corea del Sur, mientras que en América los estudios están enfocados a Estados Unidos, estimando que el 9 % de la población podría tenerlos.

Aunque es una malformación, la mayoría de las veces no tiene ningún síntoma ni afecta a la salud, a menos que se infecte, lo cual sí requerirá de atención médica e incluso de una intervención quirúrgica, en particular si la infección acompañada de inflamación y dolor es recurrente, pues existe el riesgo de que se forme un quiste.

Algunas de las hipótesis detrás del hoyuelo preauricular apuntan a que puede ser un remanente evolutivo de las branquias de pescado, como lo indica Neil Shubin, un biólogo evolucionista.

No obstante, su hipótesis sigue siendo tan sólo eso, a la espera de cualquier otro tipo de evidencia que lo compruebe científicamente. Por otro lado, también se cree que es «una conexión anormal entre la piel y el tejido que se encuentra por debajo», de acuerdo con el reporte de la BBC.

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