Si nos empeñamos a buscar el amor perfecto, entonces nos quedaremos solos. Pero si nos empeñamos en entregarnos a un amor verdadero, quizá consigamos a la persona perfecta. Y lo sé, nadie ni nada es perfecto en este mundo, pero a los ojos de una persona que ama realmente, los defectos del otro, no le afectan.

La idea es entregarse de tal modo a un amor verdadero, que parezca que no existen defectos que puedan dañarlo. Si nos mentalizamos que necesitamos a nuestro lado una persona que no cometa errores, o tenga defectos en su conducta, entonces estamos buscando una fantasía, un cuento de hadas de esos donde todos son felices para siempre.
Es momento de poner los pies sobre la tierra y entender que, quizá, más temprano que nunca, esa persona llena de defectos tiene un “no sé qué”, que te cautiva exclusivamente a ti. Quizá, el día de mañana, esa persona que tantos errores en su vida cometió, te conozca y decida ser mejor persona solo para conquistarte.
Quizá, en una esquina, un café o mientras esperas el bus, un hecho casual o predestinados acierte contigo y la persona que tienes a tu lado para que comiencen a conversar, conocerse y más adelante preguntarse, ¿Dónde estuvo esta persona todo este tiempo? Porque cuando sientas el amor verdadero, te darás cuenta que ya no necesitas buscar más, que lo tienes todo con esa persona y que, a pesar de que haya defectos, sientes que los momentos a su lado son perfectos.