Al terminar una relación, uno se siente mal por motivo que te han “roto el corazón”; pero entre más experiencia vives y conoces más personas, te das cuenta que el patrón de que alguien te rompa el corazón es realmente lo que tú aceptas repetitivamente. Dándonos entender que eres tú quien te rompes el corazón.
Cuando empiezas a tener una relación, te idealizas historias de la que puede ser tu relación. Eso viene a ser el inicio de una decepción, porque la realidad es que cada persona es un mundo y no sabes si esa persona está pensando lo mismo que tú. Existen varias formas en las que te rompes el corazón que muchas veces ni siquiera tienen que ver con la pareja. Aunque estás buscando un culpable, la realidad es que la consecuencia de tu corazón roto, eres tú y nadie más.
Si te encuentras saliendo con una persona que te fascina, pero desde el principio te deja bien en claro que su única intención es pasarla bien más no tener una relación duradera. Tienes dos opciones: aceptar y pasarlo bien a su lado o no aceptar porque sabes que eres una persona enamoradiza y puede ser que termines templado con él/ella. Si lo analizamos bien, nos damos cuenta que el problema inicia cuando crees que existe una tercera opción y decides que tal vez puedas hacerle cambiar de opinión con el paso del tiempo. Claro es una opción que puede ser, pero no es nada seguro. Así que no deberías exponer tu corazón por una posibilidad que puede ser la excepción. Es ahí donde llegas al punto que llegas a romperte el corazón.

A veces ni siquiera es necesario estar en una relación para lastimarte. Con tan sólo de pensar en tu ex pareja, entrar en las redes sociales para poder ver que está haciendo esa persona, las frecuencias que hablas con tus amigos sobre las decepciones amorosas, con cuantas personas te comparas. Todas y cada una de esas veces que te sentiste que tu corazón dolía por todos esos pensamientos y momentos que vives, lo lastimas. Esperando que alguien venga y nos cure la herida, cuando se trata de uno mismo tomar la iniciativa de no hacerse más daño.
Tienes que dejar de romperte el corazón. Tienes que dejar de idealizar a las personas, de apresurar a crear historias que ni siquiera han iniciado. Tienes que sanar las heridas del pasado y empezar a aceptarte cómo eres. Comprende que no sólo la culpa es de tu expareja o tus inseguridades, sino también de tu capacidad de leer las señales, ser consciente de lo que necesitas y quién te lo puede ofrecer. Tienes que estar segura de lo que quieres. Todos los amores son válidos, con o sin compromiso, pero tenlo claro y exprésalo. No tengas miedo a pedir lo que necesitas, a recibir lo que mereces y sobre todo, aprende que muchas cosas no son para siempre y debes tratar de quedarte con lo mejor de las personas y seguir adelante.